13 mayo 2013

Uma década ganhou

Si son ciertos los números, ni idea.
Pero qué lindo que lo hacen. Les tengo más envidia en esto que cuando ganan los mundiales, mirá si les tendré envidia.




07 mayo 2013

Es Otoño, muchachos...


Es Otoño, muchachos. Salid a caminar.
Otoño en su momento inicial, más hermoso.
No os engañará este azul casi alegre?
¿Alegre?
¿La profundidad tiene alguna vez alegría?
¿No os engañará este verde joyante por momentos?
¿O esta invitación alada de la tarde?
No, una honda presencia deshace las azules sombras
y apaga la alegría del campo
—un luminoso, puro sueño que tiembla.
¿Cómo, y la tarde no se corona de flores
como de un fuego quieto de ángeles guardianes?
Ya está el viento, muchachos, el viento del otoño, del otoño,
violento o suave casi como un suspiro,
una enfermiza alma
de qué oscuros reinos?
que revela en las cosas
un herido pensamiento
de sorprendidas criaturas.
El viento,
niño fúnebre que juega con las últimas ilusiones del cielo
hasta darle una aguda limpieza de extraña agua final.
El viento, muchachos, el viento infinito.
Días en que hay que ir a beber agua clara.

Como pasa el tiempo.

Esto lo escribí hace ya cuatro años. Sigo extrañando a mi vieja y ya no me olvido de sus cumpleaños. Ni de las cosas que intentó enseñarme y que tratamos de seguir aprendiendo.


18 octubre 2009

Ese brillo en tus ojos

"Mi vieja cumplía años los 3 de mayo. Entonces siempre recordaba que sus cumpleaños infantiles “fracasaban” culpa del peronismo. Lo explicaba así: "Como todos los primeros de mayo se celebraba el día del Trabajador, los laburantes iban a la Plaza y empezaban a corear “mañana San Perón, mañana San Perón. Y entonces Perón daba asueto. Y ahí volvían a cantar “Pasado Santa Evita, pasado Santa Evita”, y Perón daba asueto de nuevo. Culpa de eso, cuando llegaba mi cumpleaños hacía tres días que era feriado y no había nada abierto y yo me quedaba sin torta y sin festejos”.
Eso recordaba hoy a la mañana mientras miraba el cielo perfecto de un día peronista. Y también pensaba en que nunca me dediqué a chequear la veracidad de su recuerdo infantil. Sospecho que, a lo sumo, eso puede haber pasado una vez, o dos, pero no creo que Perón fuera tan, como decirlo, festivo. Sin embargo así estaba inscripto el recuerdo en su memoria. 
A pesar de tamaña decepción, que podría haber ameritado la formación de un cuadro decididamente gorila, mi mamá –bien de clase media- siempre fue peronista.

Y lo explicaba así: "tu abuelo se había hecho peronista incluso antes del 45, pero yo no me hice peronista por eso. Me hice peronista porque tenía una compañera de la escuela, la Negrita, que era huérfana y muy muy pobre y muy muy tímida. Y por eso era muy segregada entre las chicas y a mí me angustiaba. Pero un día llegó a la escuela con un guardapolvo flamante y útiles nuevos y lápices de colores. Ese día ella entró al aula con la cabeza bien alta, erguida, orgullosa y peinada con trenzas. Sus ojos brillaban cuando me contó el beso que la había dado Evita al visitar el orfanato. Es como una mamá, me dijo. Teníamos siete años, pero me acuerdo como si fuera ayer".
Yo también mamá".

En aquel post, mi hermano me pagó este comentario:
http://www.youtube.com/watch?v=sRlGFL2z70E

Hacemos lo que podemos, madre. Feliz cumpleaños.

02 mayo 2013

La soberbia de la infinita derrota


Y después...
La noche enorme en el cristal,
y tu fatiga de vivir
y mi deseo de luchar.


Hay que empezar por uno. Es el único modo de estar a la altura de lo que sucede. Porque lo que sucede es, en parte, expresión clara del individualismo. Claro, a diferencia de otros tiempos, el individualismo no sale de las entrañas de los de abajo (voy a decir algo que sorprenderá a las buenas conciencias: no todos los "de abajo" son buenos. Hay flor de hijos de puta entre los que nosotros elegimos como bandera para sobrevivir, para pelear día a día, para remar rumbo a la magia, Magia), como decía, el individualismo no sale de abajo, sino de las oficinas más encumbradas. Esas oficinas tan cerca de Puerto Madero, tan lejos de donde a mí me gusta caminar.

Un día, no hace mucho, me encontré releyendo a Fukuyama, sí a Fukuyama, para entender por qué decía lo que decía alguno de los nuestros. Carajo, que duele. No hay, nunca lo voy a aceptar, fin de la historia. Al menos, no la hay hasta que no haya un solo pobre en nuestra Patria. Y eso, amigos, nunca va a pasar. Por eso, sólo por eso, siempre vamos a ser necesarios. Porque el futuro está adelante, no acá. El acá es, y claro que lo es, el mejor modo de pensar un futuro mejor. Pero acá apenas si empezamos a hacerlo.

Hoy me dijeron: "no entendés nada de política". Lo que querían decirme, pero no podían, era que no entiendo nada de hacer caso. De obedecer. De aceptar algo porque lo dice alguien que es "más importante que vos". Ajá. El que me lo dijo tiene razón, y eso es triste para mí, que allá cuando tenía 15 años decidí dedicar mi vida a la política. Y que todo lo que hice desde ahí fue estudiar, prepararme, formarme, para la política. Y que oscilo desde siempre entre el periodismo y la comunicación como herramientas de construcción ideológica.

Hay momentos, y claro que lo entiendo, en que uno debe aceptar sus limitaciones. Bueno: estas son las mías.  Solo me caso con los sectores populares y siempre voy a estar dispuesto a divorciarme de los que se olvidan de ellos. Sí, soy un gil. Pero miro a mi hija de frente. Sí: a veces soy un mercenario. Pero un mercenario culposo. Un mercenario que no se vende al mejor postor, si no al menos malo. No soy un revolucionario, pero mucho menos soy un chanta que se vende como tal, amparado en las comodidades de las coyunturas. Algunos tenemos un compromiso con los espejos y con los ojos que nos reflejan cuando es de noche.

Algunos, hablando de algunos, admiramos a los Jauretche desde antes de que se ponga de moda. Capaz no lo saben, pero Jauretche apenas era un director de banco provincial antes de renunciar y dedicarse a ser Jauretche. Y nadie sabe el nombre del tipo que era el capo del Banco Provincia.

Jauretche, por cierto, y Homero Manzi, pero qué maravilla, eran de Forja.
Veremos quién pierde qué cosa.






25 abril 2013

Lo de los diputados es un robo

Lo de los diputados opositores, digo. Porque lo que están denunciando no puede sostenerlo seriamente nadie que tenga un mínimo de experiencia parlamentaria.

Repasemos las "denuncias":
1. "El oficialismo dijo textualmente que iba a violar el reglamento porque quería votar todos los artículos en una sola votación y eso no se puede"

Es así?
No. Sí se puede. Tal como lo indica el Reglamento en su

Artículo 192
Toda votación se limitará a un solo y determinado artículo, salvo que la Comisión de Labor Parlamentaria o el cuerpo acordaran hacerlo capítulo por capítulo o título por título.

2) La diputada Comelli (o como corno se llame) se había abstenido y luego cambió el voto a sí.
Bueno. Repasemos esto: en las votaciones tenés que votar afirmativa o negativamente. Sólo podés bastenerte si el cuerpo te habilita antes. 
 
Artículo 193
Toda votación se reducirá a la afirmativa o negativa, precisamente en los términos en que está escrito el artículo, proposición o período que se vote.


Artículo 197
Ningún diputado podrá dejar de votar sin permiso de la Cámara, ni protestar contra una resolución de ella; pero tendrá derecho a pedir la consignación de su voto en el acta y en el Diario de Sesiones.

16 abril 2013

Nosotros somos esto

¿Es verdad? No sabemos. Pero perfectamente podría serlo. ¿Podemos esperar a que se investigue para decir algo? ¿Mientras tanto qué hacemos? No. No podemos. Porque si esperamos perdemos ¿Qué perdemos? Perdemos autoridad. Autoridad para opinar, autoridad para convencer, autoridad frente a nosotros mismos. 

Entonces juguemos a que todo es verdad. Banquemos la parada.
Y digamos:

No es lo mismo. No es lo mismo un hecho de corrupción realizado bajo el amparo de un gobierno liberal o conservador que de uno popular. Por supuesto que no nos referimos a una valoración moral de los supuestos delincuentes, si no al impacto que el mismo tiene sobre la sociedad.
Y no es lo mismo porque no se espera -no esperamos- lo mismo de un gobierno cuyo norte y máximo valor es la generación de ganancias, el lucro, la glorificación del éxito personal a costa de otros; que de otro que asienta su sentido de existencia en el crecimiento para la inclusión, la defensa de los más humildes, la búsqueda de una sociedad más justa. 

Como en términos individuales, uno no es lo que es sino esa rara mezcla entre lo que uno desea ser y lo que los demás piensan que sos. La conformación de una identidad -personal, colectiva, política- nunca es enteramente autónoma: no somos libres para ser. Somos con otros. 

Y en este sentido, poco importa si los hechos denunciados por Lanata son verdaderos o falsos. Eso importa, claro que importa, para el Poder Judicial y para una cosa que gustamos en llamar, a falta de un nombre mejor, justicia. Porque así como para evaluar las acciones políticas de un gobierno no debemos mensurar la categoría moral de sus ejecutores (si la medida "es buena", con el relativismo ideológico que tal condición tiene, "es buena" más allá de que quien la tome sea "malo"), sí resulta absolutamente cierto que un hecho delictual hecho a la sombra de los gobernantes tiene un impacto político y moral. Y lo que a mí me preocupa es el impacto político y moral que tiene sobre los seguidores de este gobierno. 

Porque acá hay que sacarse algunas caretas. Y que se indignen por un choreo los tipos que moralmente consideran que vale todo con tal de "triunfar en la vida", francamente me importa poco y nada. Acá no hay ni un atisbo de consenso con tipos que se indignan con esto al amparo de la envidia, que bien les gustaría a ellos "fugar" un par de palos de euros.

 Pero que se queden absortos y descreídos y desamparados y titubeantes las millones de personas y los miles de militantes políticos que sí acompañan a este gobierno, sí me importa. Y mucho. Porque soy uno de ellos. 

Vamos, digamosló con todas las letras: ¿qué carajo tiene que ver con nosotros un tipo como Fariña? ¿Cuál es la unión que nos une a personajes de la ostentación, del lujo vulgar, de esa estética tan noventista? Nada. Absolutamente nada. No los merecemos. Nosotros no somos eso ni lo queremos ser. Nosotros somos lo que somos con los pobres, con los desempleados, con los que sufren, con los que se rompen el culo entrando a una fábrica a las 5 de la mañana, con las madres que dejan a sus hijos solos para ir a laburar. Eso somos. 

Somos los que queremos dar la batalla para desmantelar el macabro mecanismo de que la plata ganada con sudor argentino se la lleven -muchos, muchos- a los paraísos fiscales. Porque el desafío para seguir creciendo es conseguir que la inviertan en producir. Y en la pelea especulación versus producción el rol del Estado es central. Y para eso el Estado debe tener poder. Poder que se diluye si queda en medio de actos así. 

Las paradojas. Las paradojas donde los denunciantes y los denunciados tienen mucho más en común que lo que los diferencia. Bolivia y Versacce. Ferraris y Audis. Puertomaderismo y Estragamous. 

En cambio, de este lado, acá donde bancamos a este gobierno precisamente por las cosas que esa clase de gente detesta, tenemos el derecho y la obligación de no hacernos los boludos. Y de exigir respuestas. Y pedimos respuestas políticas además de las judiciales. Y las pedimos porque no vamos a permitir que negreen nuestros sueños. Nuestros ideales. Y vamos a defender lo hecho y, sobre todo, lo que falta -lo muchísimo que falta- por hacer. 

Y no vamos a dejar que unos tilingos nos lleven puestos. Porque somos esto y estamos acá para siempre.  

15 abril 2013

Arriba del tatuaje, esta pechera


La acción política es cuantitativa
En la organización política también hay que pensar en la construcción.
Hay que construir el andamiaje orgánico y rellenarlo bien, sin mirar mucho.
¿Por qué? Porque la acción política es cuantitativa.

La acción de gobierno es cualitativa
Si pensamos en el gobierno, allí sí que hay que pensar de otra manera,
porque la acción del gobierno es cualitativa. De manera que, al compulsar
todos los elementos de la conducción, nosotros debemos tener, como punto
de partida, que la perfección se alcanza en lo orgánico.
Hay que trabajar de la periferia hacia dentro. Alcanzada la perfección orgánica se puede alcanzar la perfección humana.

Perón, Conducción Política.

Me voy a tatuar esto en la Bond Street



LA BUROCRACIA
Max Weber, Ensayos de Sociología contemporánea.

1. Características de la burocracia moderna:
I. Existe el principio de zonas jurisdiccionales fijas y oficiales, generalmente organizadas por regulaciones administrativas (normas).
1. Las actividades requeridas para los fines de la estructura burocráticamente gobernada se distribuyen como deberes oficiales.
2. La autoridad que da las órdenes está distribuida de forma estable y se halla estrictamente delimitada por normas que pueden ponerse a disposición de los funcionarios.
3. Se adoptan medidas metódicas para asegurar el cumplimiento regular y continuo de deberes y para la ejecución de los correspondientes derechos; sólo se emplean personas que posean las calificaciones generalmente reguladas para servir.
En el gobierno público y legal, estos tres elementos constituyen la "auto­ridad burocrática". En el dominio económico privado, constituyen la "admi­nistración" burocrática. La burocracia sólo se halla plenamen­te desarrollada en comunidades políticas y eclesiásticas dentro del Estado mo­derno, y, en la economía privada, sólo en las instituciones más avanzadas del capitalismo.
II. Los principios de jerarquía de cargos y de niveles de autoridad graduada suponen un sistema de sobre y subordinación firmemente organizado, en el cual existe una supervisión de los funcionarios inferiores por los superiores. Este sistema ofrece a los gobernados la posibilidad de apelar la decisión de un departamento inferior a su autoridad superior. Con el pleno desarrollo del tipo burocrático, la jerarquía de cargos se organiza monocráticamente. El principio de autoridad jerárquica de cargo se encuentra en todas las estructuras burocráticas: en las estructuras estatales y eclesiásticas, así como en grandes organizaciones de partido y en empresas privadas. Para el carácter de la burocracia es irrelevante que su autoridad sea considerada "privada" o "pública".
Cuando se pone en práctica el principio de "competencia" jurisdiccional, la subordinación jerárquica ‑al menos en los cargos públicos‑ no significa que la autoridad "superior" simplemente se halle autorizada a hacerse cargo de los asuntos de la "inferior". En realidad, lo contrario es la norma. Una vez establecido y habiendo cumplido su misión, un cargo tiende a seguir existiendo y a ser ocupado por otro titular.
III. La administración del cargo moderno se basa en documentos escritos ("los archivos"). Por tanto, existe un personal de funcionarios subalternos y escribas de todo tipo. El conjunto de funcionarios dedicados a un cargo "público", junto con los instrumentos materiales y los archivos constituyen un "negociado". En la empresa privada, "el negociado" a menudo se denomina "la oficina".
Los fondos y equipos públicos se hallan separados de la propiedad privada del funcionario. La oficina del ejecutivo está separada del hogar, la correspondencia de negocios de la privada y los fondos del negocio de las fortunas privadas.
IV. La administración de un cargo presupone una preparación profunda y experta. Esto se aplica cada vez más al ejecutivo moderno y al empleado de las empresas privadas, del mismo modo como se aplica al funcionario público.
V. Cuando el cargo se halla en pleno desarrollo, la actividad del funcionario requiere toda su capacidad de trabajo.
VI. La administración del cargo sigue normas que pueden aprenderse. El conocimiento de éstas representa un saber técnico especial que posee el funcionario.

2. La posición del funcionario.
Todo ello tiene las siguientes consecuencias para la posición interna y externa del funcionario:
I. La ocupación de un cargo es una "vocación". Ello es evidente en la exigencia de un curso de preparación firmemente prescrito, el cual exige la plena capacidad de trabajo durante un largo período de tiempo, y en los exámenes generalmente prescritos y especiales que constituyen un prerrequisito para el empleo. Además, la posición del funcionario posee naturaleza de deber. El acceso a un cargo, incluidos los de la economía privada, se considera como la aceptación de una obligación específica de administración fiel a cambio de una existencia segura. Es decisivo para la naturaleza específica de la moderna lealtad a un cargo el hecho de que éste no establece una relación con una persona, como la fe del vasallo o el discípulo en las relaciones de autoridad feudal o patrimonial. La lealtad moderna se entrega a finalidades impersonales y funcionales.
El funcionario político no es considerado el servidor personal de un gobernante.


Ay, me duele un cachito la aguja. 

09 abril 2013

La indignación general

Al principio fue la vagancia. La vagancia de hacer programas de radio amparados en la utilización exclusiva de los mensajes de los oyentes. Hubo un día en que un productor dijo: "tengo una idea!" y ahí se hizo la luz. La idea era esa: baratita, fácil, hija de la tecnología: los contestadores telefónicos. El que puteaba un poco era el editor, que cortaba las cintas de los casetes y los pegaba para "armar el segmento de los mensajes".

Ahí estaba el huevo de la serpiente: "Nadie hace nada", decían y protestaban en la radio Gustavo de Villa Madero, Nancy de Mar del Plata, Cacho de Caballito. Y como nos debemos al público, rápidamente la consigna fue adoptada por, ejem, los comunicadores sociales, que -como todos sabemos- son la cadena de mediación imprescindible entre lo que quiere "la gente" y "los malos". Así que el "nadie hace nada" empezó a escucharse ahora en boca de los Nelsones, los Luises y los Alfredosleucos.

Encima, para colmo, el "nadie hace nada" sirve para todo. Si pierde la selección contra Camboya, si choca el premetro, si cae granizo en Palermo. Para todo.

Me cansé de escuchar ese lamento justificador.
Porque la verdad es que el problema, en todo caso, es el inverso. El drama es que la gente hace cosas. Un futbolista se la come abajo del arco con el arquero tirado, un motorman se distrae y se lleva puesto un fitito en la esquina, una piedra de hielo no se rebela a la ley de la gravedad y cae. Hasta los gobernantes, incluso con lo vagos que pueden ser, hacen cosas. Dejar todo como está, por ejemplo, y paradojalmente, es hacer algo.

La solución, amigos, es exactamente la contraria ¿De verdad estamos cansados del "estado de las cosas"? ¿Es tan así? ¿Posta?
Bueno. La solución, muchachada loca, es esta:

Frente y dorso. En breve a la venta.
Para los que se bancan, de verdad, poner en discusión el sistema.
O callensé y dejen de esgunfiar.

08 abril 2013

Editorial

De cuando uno no escribe, pero la música se filtra y dice lo que hay que decir.



O sea. Queda claro, no?
Ahora sí. A seguir laburando, calladito y tirando para adelante, como un burro.